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¡Proceso de un amigurumi!

¡Proceso de un amigurumi!

¡Proceso de un amigurumi!

¡Hola Dendecillos! ¡Hoy traigo otro perrito!

En esta ocasión, quería enseñaros más que el perrito terminado, un poco el “detrás de las cámaras” o el proceso que sigo a la hora de crear un amigurumi personalizado.

Este tipo de proyectos ya lo he comentado muchas veces, me encantan porque cada uno es único, me permite estar en contacto con la persona que me encarga el peluche y crearlo juntos. ¡Y de ahí sale la magia! En este caso os voy a presentar a Ra, un cruce de labrador de color negro, que es guapo, guapo.

Lo primero que necesito para realizar un perrito amigurumi personalizado son fotografías. Cuantas más, mejor, sobre todo si tu peludo tiene manchas o zonas de distinto color, esto me ayudará a familiarizarme con el y poder simplificarlo en forma de amigurumi. En este caso, Cris me mandó un montón de fotos muy bonitas de Ra, este grandullón tan guapo.

A continuación, suelo hacer un boceto (si el patrón es nuevo) para hacerme una idea clara de cómo tengo que realizar las partes, proporciones, colores… etc. Si me siento valiente, ataco directamente al patrón y empiezo el amigurumi. Hay formas que son más sencillas y formas más complejas. A veces no necesito dibujo para saber cómo lo voy a hacer. En este caso, hice el patron directamente, basándome en el cuerpo de Luke, el braco marrón que ya había realizado antes.

También hay que decidir el pelaje: Si es de pelo corto, lo suelo realizar en algodón, o en acrílico de los que no tienen mucho pelillo. Si tiene el pelo un poquito largo, o es suave, lo realizo en acrílico y lo cepillo para darle esponjosidad y aspecto de pelaje y si tiene pelo largo o pelillos sueltos, le pongo hebras de pelaje extra que luego cepillo. En este caso, Ra tiene el pelo un poquito largo, así que lo cepille, sobre todo para conseguir el efecto deseando en la manchita blanca que tiene en el pecho.

Durante todo el proceso, voy mandado fotos a su dueño (o al cómplice, porque en este caso iba a ser un regalo de cumpleaños) para que vaya viendo cómo va quedando. Las fotos de este post son las que le mande a Cris para que diera el visto bueno de su perrito. Primero la cabeza, luego el cuerpo y luego suelo enseñar 1 o 2 de las patas, antes de hacer las otras dos, para que el resultado sea el deseado. Por supuesto, antes de coserlas, porque si no… ¡ya no hay vuelta atrás!

A veces, si los futuros dueños son super valientes, me dan potestad y libertad para crearlo entero, y ya enseño el peluche terminado. ¡Sorpresa! Pero me gusta ir mandando fotos del proceso, aunque sea sólo una. El tiempo de realización puede variar, si tengo más pedidos que tengo que compaginar, si tengo que esperar a que den el visto bueno a alguna pieza… o si las piezas o cambios de color son complejos. Cada amigurumi es único y merece su propio tiempo.

Y luego llega el momento final: La entrega. Algunos son entregados en mano, y otros viajan lejos. Quizá os sorprenda, pero después de pasar tantas horas entre mis manos, coser cada parte, cepillar el pelaje… me da un poco de pena entregarlos.

¡Pero es muy reconfortante cuando llegan a sus casas y sus dueños te escriben agradecidos! En este caso, yo no pude realizar fotografías de Ra terminado, así que Cris y Dani me mandaron algunas del pequeño Ra con el verdadero Ra, al que parece que su yo blandito le ha gustado (¡Dicen que le da besitos!)

Y eso es todo… ¡hasta el próximo pedido personalizado! ¿Qué os ha parecido?

 

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