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Abuelitas 2.0 – Tejer es el nuevo yoga: ¡REVOLUCIÓN TEJEDORA!

Abuelitas 2.0 – Tejer es el nuevo yoga: ¡REVOLUCIÓN TEJEDORA!

Abuelitas 2.0 – Tejer es el nuevo yoga: ¡REVOLUCIÓN TEJEDORA!

¡Hola duendecillos!

El título de hoy es un compendio de conceptos que os sonarán si lleváis un tiempo en esto del tejido y el crochet. Vamos a analizar una revolución: ¡La revolución lanera! Hoy me apetecía contar un poquito sobre todo esto que llevamos viviendo unos años, este resurgir del tejido, de la artesanía, del amor por las cosas hechas a mano. Nuestra revolución craft y en concreto ¡Nuestra revolución tejedora!

 

Desde hace algunos años, esta “moda” llegó con fuerza para quedarse y es que en una época de objetos fabricados en serie, de tiendas de todo a 100, de ropa cosida en países del tercer mundo a precio de saldo… la artesanía cobró más importancia, tomó impulsó y decidió hacerse hueco en muchos hogares. Mimamos los detalles, y nos gusta que nos mimen, tenemos un sentido estético y apreciamos los objetos únicos. Volvió lo vintage, el amor por lo viejo. Nacieron las abuelitas 2.0, esas chicas de entre 25-40 años, cuyas abuelas tejían sus jerséis cuando eran pequeñas y que de repente, encontraban una vía de escape a la monotonía y el stress del día a día tejiendo a crochet o a dos agujas sus propias prendas. Volvía lo antiguo, que se había saltado una generación o dos: Volvía la lana, el choque de las agujas, el murmullo de contar puntos delante de una labor.  Muchos, al principio, se reían o les parecía curioso: “¡Pareces mi abuela!” es la frase que más habréis oído entre vuestras amistades.

Volvía lo antiguo sí, pero tenía otra forma, tenía un toque diferente, se adaptaba a la moda y a las tendencias, aparecía Knitting Vogue y We are Knitters con su #tejemosysomosmodernos, o como dice mi querida @alimaravillas, aparecían las modernas de hilo. Ya no tejemos tapetes o carpetitas en perlé blanco: tejemos detalles divertidos, con influencias zakka, o estilo nórdico, colores vibrantes, o le damos vida a un bolso con cuerdas y rafia, con trapillo o algodón rústico. Y es que tejer se había convertido en el nuevo yoga, la nueva moda, y ahora había mucho más donde elegir y todo un mundo de creatividad influenciado por el arte, el cine, la música, la gastronomía, por nuestro estilo de vida. Frenamos y apareció la vida slow. El hacer las cosas despacito y con calma, el tomarnos nuestro tiempo. Y tejer. Muchísimas marcas de toda la vida han visto como de repente había un auge en el mundo del tejido y que su clientela era cada vez más joven, y muchas jóvenes se han lanzado a montar su tienda de lanas. El mundo lanero había cambiado.

Somos una generación, tejedoras. La generación que rescató lo antiguo y lo hizo moderno. Que convirtió la tradición, lo antiguo, lo de toda la vida, en otra nueva manera de mirar y de crear. Antes tejer era casi una necesidad, puesto que no había tanto acceso a ropa o a comprar ropa o juguetes tan a menudo y nuestras abuelas fabricaban sus propias prendas y muñecas por necesidad. Ahora tejemos por otro tipo de necesidad: La de disfrutar, la de crear, la de evadirnos, la de enorgullecernos porque has hecho algo con tus propias manos. La de estar en contacto con los materiales, palparlos, sentir los colores y combinarlos, y finalmente, ver el resultado. De crear juguetes únicos, o detalles especiales para la gente que queremos, de dar vida a criaturas de nuestra imaginación, de volver a ser un poco niñas y niños. Nos gusta jugar, nos gusta divertirnos, imaginar y esculpir formas tridimensionales, añadir ropita en miniatura, tentáculos y hocicos. Nos gusta llevar prendas hechas despacito, punto a punto, por nuestras propias manos, aunque tengan algún que otro fallito, porque eso las hace especiales.

Le hemos dado la vuelta a la tortilla, porque duendecillos, esto no es una moda, no es pasajero. Ya sabemos todos los beneficios de tejer y crear con tus manos, ya sabemos el efecto que produce regalar algo hecho a mano y nos encanta. Sabemos disfrutar de nuestros momentos tejedores con nuestros familiares, con nuestros amigas. Por eso hemos venido a quedarnos, y a decirle a todo el mundo: ¡Eh! ¡No soy una abuelita, soy TEJEDORA! ¡Y esta es mi revolución!

¡Únete a la revolución, vamos a crear legión! 

Usa el Hashtag #RevoluciónTejedora y etiquétame cuando tengas tu momento de tejido en Instagram, ¡enséñame tus fotos! Estoy deseando que me contéis como empezasteis a tejer, quien os enseñó, cuántos años lleváis tejiendo, si preferís el tejido a dos agujas o el crochet, que es lo que más os gusta tejer, o cual es vuestro punto flaco… ¡Contadme, contadme muchas cosas! Me gustaría hacer un post con vuestras fotos y mensajes pero para eso necesito que seamos… ¡UNA LEGIÓN! <3

Qué me dices, ¿te apuntas? 

Comentarios (3)

  1. Amigaaaaa!!! Somos modernas y nadie nos va a quitar lo bailado💃🏼 No solo podemos hacerlo, sino que sabemos hacerlo y bien🙌🏼Ole tú!! Y miles de gracias por nombrarme

    Alimaravillas
    Sep 26, 2017 Responder
  2. Un placer, contar como empecé y el porque. Un beso grande duendecillo y gracias por conectarnos 😘😘😘

    Amibaby
    Sep 27, 2017 Responder
  3. Viva la revolucion

    Leyla Pualuan
    Sep 27, 2017 Responder

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